jueves, 12 de enero de 2017

Post del Viernes: Cuando viajar es una gran cura de humildad (4 meses en New Zealanda)

Cuando haces la maleta para empezar un largo viaje intentas poner en ella todo aquello que te parece imprescindible para cubrir tus necesidades: ropa, utensilios personales, libros, aparatos electrónicos pero inconscientemente también pones "trajes" que te ayudan a desarrollar los roles que has decidido tomar en la vida (y lo afirmo en primera persona porque nadie nos obliga a cogerlos: el rol de la profesión que desarrollas, el rol de esposa, de madre, de hija, de deportista...). Crees que estos "trajes sociales" te van a proteger como lo hacen en el lugar donde creces y vives habitualmente pero cuando sales de tu zona de confort (barrio, ciudad o país) averiguas que no es así, porque no funcionan, no sirven para nada.

Me gusta viajar, me encanta, creo que es la actividad que más te enseña y desinstala.  Empecé a viajar desde muy joven. Con 17 años mis padres tuvieron que firmarme una autorización para poder volar por primera vez a África.  Ahorraba todo el año repartiendo propaganda por los buzones o dando clases particulares para poder pasar los meses de verano en Costa de Marfil o Perú haciendo voluntariado con los niños y jóvenes que vivían en condiciones de extrema pobreza. Estas experiencias y otras vividas en muchos otros viajes han sido unos grandes profesores de vida.

Cuando llegas a un nuevo lugar, para vivir o visitar, nadie sabe quién eres o a qué te dedicas, si eres o no un gran profesional, si te caracterizas por tu buen o áspero carácter o si puedes correr muy rápido una maratón. Cuando aterrizas en un lugar desconocido sólo eres TÚ, a secas, nada más. Los sentimientos que te envuelven los primeros días son los de desprotección y nerviosismo pero también los de ilusión y exaltación.

Entonces ¿Por qué considero que viajar es una gran cura de humildad? Porque te das cuenta que...

- Cuando llegas a tu destino eres uno más entre muchos otros. 
- Te queda mucho, mucho, muchísimo por aprender.
- Tu experiencia, tus títulos, tu largo currículum...se convierten en papel mojado porque toca empezar  de cero.
- Todo aquello que en tu ciudad de origen te protegía (tu familia y amigos, pertenencias, tu casa y hasta los edificios de tu ciudad) no están y te sientes desnudo y muy desprotegido.
- Los roles que has creado con esmero durante mucho tiempo (consciente o inconsciente) dejan de tener valor y estás desnudo ante ti mismo y el mundo que te rodea.

Pero claro, no todo es una dificultad porque viajar y vivir en otro país tiene muchísimas ventajas (que sigo comprobando cada día en primera persona). Viajar es lo único que compras y te enriqueces, nunca pierdes con ello porque no vuelves a ser nunca igual. Porque viajar y vivir en otro país:

- Te enseña a ser más observador y precavido, sabiendo callar y escuchar mucho más.
- Tu mente se abre a otras formas de hacer y pensar, ganando en flexibilidad.
- Conoces gente maravillosa de culturas muy diferentes a la tuya, los cuales se convierten en compañeros de vida. La diversidad se transforma en lazos de unión.
- Practicas y aprendes idiomas que te permiten comunicarte y sobrevivir en una sociedad que no es la tuya pero que te da una oportunidad para crecer.
- Visitas lugares que te roban el habla y te hacen estremecer.
- Te "expulsa" de tu zona de confort.
- Te permite valorar mucho más todo lo que tienes en tu lugar de origen: personas y cosas.
- Aprendes a convivir con la soledad que en ocasiones te abraza, transformándola en una maravillosa compañera de viaje que te enseña muchas cosas sobre ti.
- Dejas de analizar e interpretar, la observación se transforma en contemplación.
- Te das cuenta de la importancia de la tecnología (ordenadores, móbil, internet...) porque te facilita la vida para estar en contacto con aquellos y aquello que tú eliges.
- Entiendes que nadie es imprescindible y que sólo se vive una vez porque cada experiencia sientes que será irrepetible.
- Estar lejos te ayuda a analizar las cosas con mucha más perspectiva.

Así que esta cura de humildad me está ayudando a conocerme mejor, a intentar mejorar en muchísimos aspectos (personales y profesionales) reconociendo mis debilidades y fortalezas, a aprender a vivir con más sencillez , ¿qué más le podría pedir al viaje?

Buen fin de semana humilde para tod@s!

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