viernes, 5 de junio de 2015

Bajo Mis Pies: Carta 52 km50: "La vida en juego"

Querida!

Pensaba sobre a quién uno debe rendir cuentas. Lo pensaba a raíz de lo leído en tu carta y lo pienso mirando hacia adentro, sobre todo, porque una carta, cualquier escrito, como lo es una fotografía, se convierte involuntariamente en un espejo vuelto hacia uno mismo que nos abre puentes internos.

Mi respuesta es clara a día de hoy: a uno mismo, a una misma.

Hace poco leí una frase atribuida a Charles Chaplin:

“A medida que aprendí a tener amor propio, descubrí que la angustia y el dolor emocional sólo son señal de vivir contrariamente a mi verdad”.


Si uno tiene amor propio, cree en lo suyo, no necesita el juicio externo para saber que está donde quiere estar.

Creo que algo comenté ya d euno mis aprendizajes más valiosos de la formación en PNL y Coaching; “El mapa no es el territorio”. Es decir, en mi mapa, en lo que yo utilizo para moverme por la vida tengo la seguridad, pero no puedo pretender que sea el mismo mapa de los demás. Cuando intentamos imponer nuestros mapas sobre los de los demás es cuando aparece el conflicto. Con respeto y empatía se puede entender el punto de vista de los demás y respetarlo sin juzgar.

Voy a ir un poco más allá si me lo permites.  Habría que precisar, en mi opinión, si le pasamos el balance al corazón o a la razón.  Tengo la intuición cada vez más firme de que la razón es un invento para gobernar el corazón. Me gusta escribir esto sintiéndolo, sin razonarlo mucho. Lo contrario sería, como poco, paradójico.

Mi proceso personal está yendo hacia la toma de decisiones en función cada vez más de la intuición, de ese campo indefinido, fuera de lo que podemos describir, tocar, dar forma, incluso hasta entender o gobernar.

Todavía no le pongo nombre, tampoco gasto mucha energía en definiciones últimamente.

Esa es sin duda la parte complicada. ¿por qué hago algunas cosas si no sé por qué?. Hay algo que mueve más allá de lo razonable. Ese misterio tiene para mi una atracción poderosa. He leído últimamente sobre la “conciencia única” - desde enfoques más espirituales y desde enfoques más científicos-. Me interesa mucho este tema. Todavía sigo documentándome para alcanzar a entenderlo bien.

Hay una clara invitación a abandonar el “pensamiento dual”, el pensamiento que crea, que inventa la mente y que tiene como resultado el ego, una invención de nosotros mismos, una recreación.

La alternativa que proponen es aceptar la conciencia que somos, y como esa conciencia está conectada  con lo demás, cómo en parte somos un sistema que es una representación de un sistema mayor y cómo estamos conectados en ese sentido. Y todo aquello de que somos energía que ni se crea ni se destruye, que sólo se transforma. 


Me preguntaba mi hermano en una conversación de tanatorio sobre en qué creía respecto a lo que hay después de la muerte. Eso le contesté más o menos, y me acordé una entrevista a Punset de hace años donde el entrevistador se sorprendía cuando este le espetaba que no podía asegurar que iba a morirse.

Me voy a ir a lo concreto. Dolor, placer, son, según esta perspectiva, invenciones de la mente, del ego. Esa conciencia estaría por encima del tiempo. Somos acción, por tanto, y futuro y pasado no tendrían mucho sentido. La psicología Gestalt trabaja en el aquí y ahora.

Una aplicación de esta teoría a mi vida: lamentarse lo mínimo por el pasado y por el futuro. Esa palabra tan de moda que es “fluir”. Encontrar ese equilibrio.
Confianza en lo que está por venir es lo adecuado para nosotros, estar atentos a sentir cuál es nuestro don, nuestra herencia y encargo, y desarrollarnos desde ahí y hacia ahí, abandonar todo lo posible la cárcel mental de herencias, miedos y limitaciones.
De todas las sensibilidades, teorías, creencias  que voy descubriendo saco siempre algo para mi. Algo que incorporo en mi religión particular, algo que convierto en fe y que tiene su propia liturgia.
Dentro del mundo del coaching me interesa mucho la corriente chilena de Echeverría: el coaching ontológico, basado en el lenguaje y su poder creador. Lenguaje como acción, como generador de realidad. Lenguaje, emoción y cuerpo, como una especie de Santísima Trinidad que nos ofrece posibilidades para vivir en la acción. Me gusta la propuesta de tomar conciencia de nuestra plasticidad mental, de cómo de moldeables somos.

De este punto de vista, y reforzado por lo anterior, somos seres que nos creamos constantemente. Para asumir lo que nos trae la vida, y sobre todo para transformarnos, para crearnos constantemente.

Veo cierta unión en estos diferentes aprendizajes.


¿Sabes? Hace tiempo que estoy tentado (ya tengo alguna idea apuntada por ahí) de escribir un librito sobre todos mis aprendizajes. De hecho tengo el título ; “El día que amanecí junto a mi cuerpo” o algo así, no es definitivo. Sería algo parecido a la narración de todos mis aprendizajes en este tiempo de desarrollo personal, ese puzzle de piezas que a veces encajan y otras no, pero se complementan. Obviamente hablaría de esta experiencia con el running. Espero encontrar la calma pronto para dedicarle tiempo.

Me despido con un poema de Ángel González. Cuando me voy por las ramas subo al árbol de la poesía. La poesía tiene esa fuerza que trasciende la razón. A ver si te gusta.
La vida en juego
Donde pongo la vida pongo el fuego 

de mi pasión volcada y sin salida. 

Donde tengo el amor, toco la herida. 

Donde pongo la fe, me pongo en juego. 

Pongo en juego mi vida, y pierdo,
y luego 
vuelvo a empezar, sin vida, otra partida. 

Perdida la de ayer, la de hoy perdida, 
no me doy por vencido, y sigo, y juego 

lo que me queda: un resto de esperanza. 

Al siempre va. Mantengo mi postura. 

Si sale nunca, la esperanza es muerte. 

Si sale amor, la primavera avanza.
Feliz semana!!!!

Ventu

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